El Happy Meal incorrupto de Santa Teresa cumple 2.000 días

¿Ves esa hamburguesa de la foto que te está diciendo cómeme? Tiene una historia curiosa: el 10 de abril de 2010, la fotógrafa neoyorquina Sally Davies hablaba con un amigo suyo, dueño de varias hamburgueserías. Ella es vegetariana y le decía a él que las hamburguesas son basura. Él se reía…Y ella decidió demostrárselo.

Bajó a un McDonalds -siempre subraya que es porque era la cadena de comida rápida más cercana a su apartamento- y compró un Happy Meal. Lo puso en el mostrador de su cocina y toda la casa se inundó del olor de la hamburguesa y las patatas. Sus dos perros revoloteaban nerviosos alrededor de la isleta de la cocina sin poder alcanzar la comida, que estaba muy alta para ellos. Así estuvieron hasta que pasaron las primeras 24 horas.

¿Y entonces…? Desde ese momento, los perros de Sally dejaron de interesarse por aquel manjar. Ya no olía a nada. Y así empezó el proyecto, el Happy Meal Project, como lo llamó la artista. Desde ese momento, Sally Davies fue haciendo fotos al combo de hamburguesa y patatas, una cada día. Esta es la foto del primer día, recién traído del McDonalds:

Happy-Meal-Project-Day-one

Y un día, otro, y otro, y fue pasando el tiempo. Este es el aspecto al cabo de 6 meses:

Happy-Meal-Project-180-Days

Apetitosa, ¿eh? Y casi idéntica que la foto del día que la compró…Yo lo llamo el Happy Meal incorrupto de Santa Teresa. Lo único que cambió es que al tacto estaba todo como una piedra, pero ni rastro de moho. Fue en esos primeros meses cuando la compañía de comida rápida empezó a tener un problema: una hamburguesa y unas patatas aguantaban el paso del tiempo sin pudrirse ni descomponerse. Los medios de todo el mundo empezaron a publicarlo. Por «todo el mundo», debes entender «el mundo entero». Dos ejemplos:

A Sally la entrevistaban hasta en la televisión. Y McDonalds, ante la presión de la pregunta mundial –¿Por qué coñ** no se pone mala esa comida?– respondió con un comunicado oficial absurdo e impropio de la era de internet: «la comida de McDonalds está hecha con ingredientes de la máxima calidad«, bla bla bla. En condiciones de falta de humedad, dijo la empresa, cualquier comida, incluso la casera, se quedaría igual de tiesa.

Vale más lo imperfecto que lo perfecto. En el mundo actual, nos creemos mucho más la imperfección que lo perfecto, porque somos humanos y creemos más en el error que en la perfección absoluta. Y como todos trabajamos en sitios, vemos que hasta la mejor empresa tiene fallos. El experimento de Sally no era perfecto, ni estaba hecho por una científica: puso ahí las patatas y la hamburguesa y pasó el tiempo, hizo frío, calor, humedad, sequedad…y nunca se descompuso. Por eso, la respuesta de la compañía era un error absoluto: negaban la evidencia e incluso llegaron a acusar a la fotógrafa de hacer algún truco para conservar la comida intacta.

Y para rematar, el comunicado que publicaron en McDonalds -lo tienes al final de este artículo- lo descolgaron tiempo después de su web (hoy da error el enlace). ¿Dónde está la credibilidad? ¿Te fías más de lo que tus ojos te dicen o de lo que una gran corporación afirma, sin reconocer ni medio fallo? El enigma no nos ofrece respuestas sobre la comida, pero sí muchas preguntas. Es un caso de mala gestión de comunicación, claro. Y un caso abierto…

El ejemplo es muy antiguo; lo toqué en una charla TEDx que di hace año y medio y lo suelo compartir en clases para abrir debate sobre la comunicación de hoy. Si lo que dice una persona es cierto, su palabra puede valer más que lo que diga una gran corporación con sus miles de medios técnicos y humanos. ¿Qué fue de la hamburguesa? Sally siguió haciéndole fotos y fotos, y me he acordado porque hace unos días he visto que el Happy Meal Project cumplió sus primeros 2.007 días (Sally pone 3.007 porque es una broma que alude a una película norteamericana):

Happy-Meal-Project-Day-2007

Como ves, la hamburguesa sigue, con sus cinco años y pico, hecha una delicia. Aquí tienes el proyecto completo. Happy birthday, Happy Meal ;).

Happy-Meal-Project-5-Years

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Pablo Herreros

Pasé 25 años ayudando a grandes marcas en su comunicación. Aprendí algo valioso: la transparencia es una gran oportunidad para tener negocios rentables y sostenibles. Trabajé en comunicación digital, blogs y marketing de influencia, y por el camino me la jugué por defender la ética. Aprendí que nadie es más poderoso que quien tiene principios, y decidí hacer de ello mi camino… Hoy doy formación y conferencias sobre sobre cómo orientarte al cliente gracias a los valores en la era digital. Además acabo de lanzar un curso digital para que hagas marketing de influencers con éxito. Y soy consultor y mentor: puedo ayudarte a poner la ética como timón de tu empresa para que así conviertas a tus clientes en fans.

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