Hola, soy Pablo Herreros

Consultor, conferenciante y formador

Pongamos la ética como timón
para que conviertas a tus clientes en fans

Mi historia

Hola, soy Pablo Herreros. Cuando tenía 17 años empecé a trabajar de 8 a 15h en el estanco de mi familia, así que hice la carrera de Periodismo casi sin pisar la cafetería de la facultad de Ciencias de la Información de la Complutense. Me perdí las partidas de mus pero en cambio aprendí a cuidar a los más de 500 clientes a los que cada día vendía con sonrisa cajetillas de tabaco, chocolatinas y periódicos.

En 3º de carrera dejé el estanco y empecé a trabajar en Goodwill, la agencia de comunicación que montamos mi hermano mayor, Javier, y yo. Recuerdo que en 1994 llevaba notas de prensa en mi moto a las redacciones para que las noticias de nuestros clientes llegasen con foto y logo.

Después pasamos al fax y luego llegó el email y, con él, el spam y el fin de la nota de prensa: como los periodistas vivían enterrados en cientos de correos, solo conseguías venderles tu noticia si seducías por teléfono al periodista con una gran historia. Me especialicé en el tú a tú.

En aquellos años aprendí a bailar, primero sevillanas y después flamenco, e incluso acabé perpetrando espectáculos a nivel semiprofesional cientos de noches. Más de 12 años de clases, ensayos y actuaciones me enseñaron a ser disciplinado y creativo y, de nuevo, a aprovechar cada minuto. Superar el miedo a subirme a un escenario me hizo crecer. Y el baile me enseñó algo que aplicaré siempre:

Si tú no crees en ti, nadie lo hará; si crees en tu mensaje, convencerás. La verdad traspasa corazones.

Tras 25 años como comunicador, ahora ayudo a las empresas a enamorar a sus clientes desde los principios

Durante 25 años he ayudado a cientos de empresas a comunicar mejor. Los 11 últimos los dediqué a proyectos de comunicación digital (acciones con influencers, blogs, redes sociales…), RSC y lobby, y trabajé asesorando a directores generales, de comunicación y de marketing de grandes empresas y organizaciones. He viajado más de 40 veces a más de 20 países, y me encanta relacionarme en inglés.

Ha llegado la hora. Voy a volver a sentir vértigo y a salir otra vez de mi zona de confort: después de 25 años, he dejado de trabajar en mi agencia -aunque sigo siendo socio y seguiremos colaborando-. Ahora voy a ayudar a las empresas a que enamoren a sus clientes y los conviertan en fans. En la era digital, solo vale ser transparente, actuar con principios. Y ahí hay un filón. Hay un mar de personas deseando abrazar a las marcas que solo hagan las cosas que sean buenas para sus clientes.

De mis mayores aprendí el placer de hacer cosas buenas

“Miz carameloz, NO, miz carameloz, NO”. Cuando era muy pequeño y vi mi salón invadido por señores con uniformes y caras largas, me atrincheré en el salón para que no abrieran la rinconera donde guardaba mis chuches. Y no se las llevaron: buscaban a mi padre, que pasó un año en prisión. Era militar y en esos últimos años del franquismo, luchaba clandestinamente desde el Ejército para que España tuviera una democracia. A doce oficiales de la Unión Militar Democrática (UMD) -mi padre, entre ellos- los detuvieron y, por suerte, en la Transición los liberaron y en los ’90 el Congreso y el Gobierno les pidieron perdón en nombre de España y les dieron las gracias por su valentía.

Cuando tenía 7 años, fui presumiendo al colegio de que ‘mi tío Manolo’ se había enfrentado a unos golpistas en el Congreso de los Diputados. Fue al día siguiente del 23 de febrero de 1981, claro. Manuel Gutiérrez Mellado, El Guti, era primo de mi abuela y, al no tener padres, se criaron juntos. Por eso él y toda su familia han sido siempre muy queridos para nosotros. Cada vez que lo entrevistaban sobre aquella escena que dio la vuelta al planeta, El Guti decía: “No hice nada, solo cumplí con mi obligación; igual que hubiera hecho un médico ante un accidente de tráfico”.

En la España de aquellos días, mi padre y El Guti eran como millones de españoles: personas con valores que querían vivir en democracia y tener un mundo mejor. Lo mismo sentía mi cuñado, Jesús González Amuchastegui (Chechu), una de las personas más honradas que he conocido, y de quien tuve la suerte de aprender valores cuando se presentó en 2001 a liderar un partido político y le llevé la comunicación.

El activismo mejora el mundo y te da felicidad

De mi hermano y socio, Javier, aprendí muchas cosas. Una es la obligación de devolver a la sociedad parte de lo que ella te da. Desde muy joven me hice socio de varias ONG, y a medida que fui conociendo causas, las fui haciendo mías. Hoy soy socio de 13 ONG dedicadas a protección a la infancia, ayuda al desarrollo y emergencias, y colaboro (ENLACE A POSTS DE SOLIDARIDAD) desde mi blog y en redes sociales con la difusión de muchas causas solidarias.

También tengo la suerte de ser asesor pro-bono de la Asociación Española de Fundraising (AEFr), que forma en marketing, comunicación y captación de fondos a ONG y fundaciones agrupan al 90% de los donantes de España. En el plano de la transparencia, he cofinanciado y ayudado a difundir herramientas web, como la Wikipedia, y documentales a favor de la transparencia.

En 2008 creé un blog que casi me arruina la vida y al final me la agrandó

Si vamos a ayudar a nuestros clientes a llegar a los blogueros, aprenderé a ser uno más de la tribu”. Y creé en 2008 un blog que me enseñó mil cosas, incluida la transparencia: en Internet siempre hay alguien que sabe más que tú de cualquier cosa, así que sé humilde y sincero.

En mi blog escribí de periodismo y comunicación, y acabé convirtiéndome en una referencia entre los blogueros de España (aún no se hablaba de influencers), que nos reuníamos eventos, en muchos de los cuales di conferencias ante miles de asistentes; como en el EBE, que tuve el honor de inaugurar.

Hice cientos de amigos entre los más influyentes de la Red. Colaboré en acciones para mejorar el mundo a través de Internet, y un día inicié yo una que nunca supe que me marcaría para siempre: el Caso La Noria.

Del caso La Noria aprendimos que hoy el poder no te lo da quién eres sino qué dices

En octubre de 2011 publiqué un artículo en mi blog que casi me destroza la vida. Lo acompañé de una petición en Actuable (aún no existía en España Change.org) para que no se pagase a criminales por ir a televisión a pisar la memoria de sus víctimas y ganar dinero a costa de contar sus mostruosos delitos. Era el programa La Noria, en TeleCinco, que era el más visto en España la noche de los sábados.

Lo de menos es quién iniciara aquel movimiento. Miles de personas se unieron y nuestras voces consiguieron concienciar a las marcas de que era mostruoso patrocinar conductas que la sociedad no tolera. Pero la cadena de TV no lo entendió. Al quedarse sin un solo anunciante, en lugar de pedir perdón y comprometerse a no contratar más criminales, prefirieron cerrar el programa. Luego me atacaron desde sus poderosos altavoces y después me pusieron una querella en la que me pedían 3 años de cárcel, 3,7 millones de euros y el embargo de todos mis bienes. Me querían quitar de ir a los bares, con lo que me gustan ;).

Si la retirada de los anunciantes de La Noria fue noticia de portada en todos los medios, la querella fue un escándalo. Millones de personas sentían como propio ese ataque judicial a un ciudadano cualquiera. El prestigioso periodista Mario Tascón lideró una petición en Change.org y un movimiento para salvarme, poniéndose él mismo en peligro. Cientos de miles de personas firmaron en 48 horas, la etiqueta #LaVozDePablo fue durante días trending topic mientras miles y miles de mensajes volaban por la Red y algunas marcas veían sus centralitas colapsadas de llamadas de sus clientes para que se mojasen.

El movimiento llegó hasta Italia -cuna de Mediaset- como #SiamoTuttiPablo (Trad.: “todos somos Pablo“), y amenazaba con saltar a Nueva York, donde cotizaba la compañía. Ante la presión de miles de personas y de las marcas, la cadena amagó con exigirme que les pidiera perdón. Cuando vieron que no lo haría, me pidieron reunirnos y, tras un café en el que pedí que hubiera un testigo, me retiraron la querella. Nuestro movimiento sirvió de inspiración para el caso La Comay (en Puerto Rico) y el caso No en tres Caínes (Colombia), donde cientos de miles de personas -incluidos Chayanne o Ricky Martin) consiguieron parar otras injusticias y llevar principios a programas de televisión muy necesitados de ello.

La historia completa del caso La Noria la conté aquí pero se resume en una frase: en la era digital el poder es de las personas. Por más que te creas poderoso, la voz de miles de personas puede más que cualquier gobierno o empresa si lo que hacen no es ético.

Hacer el bien engancha y te llena de oxitocina

Mejorar el mundo engancha. Es una emoción que compensa hasta los malos ratos. Lo importante del caso La Noria no fue que yo lo iniciase, sino que miles de personas sintieron que con ello mejorábamos un trocito de la sociedad, solucionábamos una injusticia. Cuando Antonio, el padre de Marta del Castillo, me llamó para darme las gracias, me caían lagrimones por las mejillas. Aquellas lágrimas borraron las noches en vela y, cuando esa torpe querella casi me arruina la vida, no tuve duda: yo solo actuaría desde los principios.

Visité a todos los partidos políticos y creé un vídeo con familias de víctimas (Marta del Castillo, Sandra Palo…) para pedir a las teles que se comprometieran a no contratar a delincuentes. Con el apoyo de más de 100.000 personas, #NoMásCrimenPagadoEnTV se convirtió en noticia y conseguimos llevar el debate al Congreso y al Senado, aunque no se aprobó. Fue aquel estruendo lo que llevó a TeleCinco a ponerme la querella para ver si así dejaba de molestarles

La sensación de felicidad que te da hacer cosas buenas me dio alas. Creé nuevas peticiones en Change.org para ayudar a personas que lo merecían o para mejorar vidas de todos. Lideré otros movimientos para proteger a los denunciantes de corrupción, a favor de la comida sana en las máquinas de vending de los hospitales, u otro para salvar a unos periodistas de un atropello. Haciendo esas cosas buenas caí en que me llenaba más que mi trabajo y que con mi trabajo no estaba mejorando el mundo. Igual ahí empezó todo…

Más de 25 años de experiencia como consultor de comunicación

Lo cierto es que mi trabajo durante 25 años en mi agencia, como consultor, me ha llenado muchísimo, y gracias a ello he desarrollado estrategias de comunicación para grandes marcas y organizaciones. ¿Por ejemplo? He asesorado a TelePizza, Bang & Olufsen, Michael Page, 11811, Gameloft, Pirelli, Segundamano, VTech, Catenon, Fundación Mutua Madrileña; y he trabajado en comunicación online, lobby, medios sociales y relaciones con bloggers e influencers para entidades como Iberdrola, UAM, Bankia, Atresmedia, Wilkinson o Miele, entre otras.

Autor de dos libros: El poder es de las personas y Sé transparente y te lloverán clientes

De mi primer libro, El poder es de las personas (Léeme Libros, 2013), sobre comunicación digital e influencia en la web social, se publicaron críticas elogiosas.

Planeta publicó mi segundo libro en marzo de 2018, con el título de Sé transparente y te lloverán clientes (Actúa con principios y cómete el mundo en la era digital). El libro, que ya va por su 2ª edición y ha salido también en audiolibro en Storytel, cuenta los secretos de por qué hacer el bien te hará más feliz, mejor profesional y convertirá a las empresas en las que trabajes en marcas más sostenibles. De mi segundo libro se ha publicado:

Pablo Herreros es uno de los mejores comunicadores que hay en España […] y todo su libro está escrito con una lógica contundente” (Carlos Salas, aquí)

Gracias, Pablo, por enseñarnos las ventajas de las conductas éticas y los riesgos de los comportamientos engañosos” (Juan Carlos Cubeiro, aquí)

Es un alegato fantástico a cómo las empresas deben ser éticas y transparentes. Trata con su estilo tremendamente ameno y cercano los errores y aciertos de un montón de empresas” (Juanra Doral, aquí)

Si piensas que tú no te dedicas a la comunicación o al marketing y que, por tanto, este libro no va contigo, te equivocas” (Jorge Segado, aquí).

Conferenciante y formador en motivación, ética y orientación al cliente en la era digital

Mis conferencias arrancaron cada vez con más fuerza desde que lancé mi segundo libro -“Sé transparente y te lloverán clientes”- y gustan mucho en cada sitio en donde me las contratan. Las conferencias son una versión divertida y emocionante del libro. Los asistentes salen con subidón de motivación. Y la formación la hago desde 2012 en varias escuelas de negocio a las que engaño diciéndoles que voy a hablar de “reputación y comunicación digital”, pero en realidad enseño todo esto de enamorar al cliente desde la ética. Y el caso es que tanto en ISDI como en ESIC me funciona, porque los alumnos me puntúan con notas altísimas.

Bloguero y tuitero desde 2008: Internet me contagió la pasión por colaborar

En 2008 abrí Comunicación se llama el juego, un blog que me convirtió en referente y me hizo aprender durante años que publicar contenido requiere dedicar cinco veces más tiempo a documentarse que a escribir. El blog tiene más de 5.000 suscriptores y cerca de 1.000 artículos, algunos de ellos con cientos de miles de visitas.

Fui elegido por El Mundo como uno de los 500 españoles más poderosos y uno de los 25 más influyentes de internet en España en 2013, y por MarketingDirecto como uno de los 10 tuiteros imprescindibles en 2015,’16 y ’17. Empecé en Twitter en 2009, cuando aún era un patio de vecinos (@PabloHerreros) y soy uno de los 5 tuiteros del sector de la comunicación y las RRPP con más seguidores.

Me tienes también en Instagram como @PabloHerreros , en mi página de Facebook y en mi canal de Youtube. Conecta conmigo en Linkedin.

Colaborador de programas de radio desde 2010

Me estrené en radio en 2010 como colaborador de En Días Como Hoy (Juan Ramón Lucas, RNE), en  donde estuve tres años con una sección semanal sobre la blogosfera, las tendencias en internet y la actualidad de las redes sociales. Desde septiembre de 2018 soy colaborador del programa Fin de semana (Cristina López-Schlichting, Cadena COPE), como miembro de la Tertulia de chicos (sábados, de 12 a 13h), junto a José Miguel Gaona y Pedro Martínez, espacio en el que que hablamos de temas muy dispares.