Si me enseñas las tetas, las veré siempre

Internet va a la velocidad de la luz; y la Justicia, a la de…la Justicia. Y son dos mundos que, lejos de converger, viven por separado en realidades paralelas. Haz una prueba: busca en Google imágenes de “Elsa Pataky tetas“, “Kate Middleton closer photos” o “Olvido Hormigos video“; ¿a que has visto tres pares de tetas? Pues eso es internet.

Ahora vamos a la realidad legal: el Tribunal Supremo ha condenado a varias revistas del grupo Zeta (Interviú, entre ellas) a pagar 310.000€ a la actriz Elsa Pataky por haber publicado unas fotos suyas semidesnuda, hechas sin su consentimiento en un lugar público pero de difícil acceso en el que la Pataky se hacía esa otra foto de espaldas que veis arriba, para la revista Elle.

La sentencia dejará sonriente a la demandante y compungidos a los directivos de Zeta, supongo. Pero quienes se reirán a carcajadas serán los fotógrafos, cuando sepan que, además de las indemnizaciones, el Supremo ha ordenado a los medios de comunicación que entreguen para su destrucción el material fotográfico que obre en su poder.

Esa es otra prueba de que vivimos en mundos que ni se conocen, y es ahí donde está la madre del cordero: ¿de verdad cree, señor juez, que puede hacer que ese material desaparezca de la Tierra? Me tiene usted que dar de eso que usted fuma. En internet, cuando algo se publica, no hay vuelta atrás, y los bits de información se reproducen sin que nada ni nadie pueda pararlos (alojándose en paraísos legales, en webs de medio pelo o en el ordenador de cualquiera). La semana pasada, sin ir más lejos, dos personas cercanas a mí se pasaban el vídeo de Hormigos a través de Whatsapp en una comida. Algo publicado no desaparece jamás, por más sentencias que haya.

Me parece bien que la ley intente compensar a quien se sienta herido en su imagen o intimidad -caso de las tres damas que menciono arriba-, pero esa ley sirve sólo para hacer justicia con el primero que osó publicar ese material, que es el mayor responsable de su posterior difusión y quien más dinero gana con ello. Sería absurdo dedicar tiempo y abogados a perseguir a los cientos o miles que publiquen después esa imagen. En el caso de Pataky, dice la sentencia -con razón- que verla desnuda no es una información relevante de interés público, sino que su publicación sólo se sostiene desde el morbo y el dinero que esas fotos generan a la revista. En el caso de Olvido, el perjuicio es indudable y profundo. En el de alguien como Elsa Pataky, sería incluso discutible si las fotos robadas hacen daño a la actriz o la benefician y la encumbran como icono sexual.

Hoy la noticia de la rubia patria es -incluso sin las fotos- la más leída de varios diarios digitales. Otra paradoja, que tiene mil aristas: las imágenes y las noticias sobre la propia sentencia de Elsa Pataky son en sí mismas una promoción para la actriz, que además del dinero recibe una recompensa en forma de notoriedad positiva estos días.

En resumen, está bien que la Justicia intente reparar el daño que pueda causar internet a alguien conocido; pero la reparación -preguntadle a la pobre Olvido Hormigos- jamás compensa los gigantescos sinsabores que el episodio trae a tu vida en un caso como el de la concejal.

Lejos del glamour de esas bellezas, hace unos meses, a raíz de aquello que inicié sobre el programa La Noria, y viendo que más de uno y más de dos me acusaron de ser un mercenario, yo mismo me vi en la preocupación de que mi vida pudiese ser aireada. Borré cosas de mi ordenador que no tenía por qué, pero pensé que, en manos equivocadas y fuera de contexto, podrían pasarme factura a mí o a terceras personas.

Pero esto también te puede pasar a ti. No necesitas ser conocido ni tener un enemigo: la Red está plagada de webs porno llenas de vídeos y fotos que cualquier pareja se graba en una noche de pasión o de despendole. Y ni siquiera hace falta que sea una foto incómoda: puede ser una frase que dijimos en un contexto que creíamos privado y que alguien publica en la Red. Y ninguno estamos a salvo, por mucho que recurramos a la Justicia. Sí, podremos encontrar consuelo, pero no puedes parar el agua con un colador. Los bits tienen vida propia más allá de que los borre quien los creó. Así que, en la era de internet, si quieres que algo no se sepa, mejor ni lo pienses :).

Actualización del 18/9/2012 a las 13h: Un juzgado francés ordena a la revista ‘Closer’ entregar las fotos de Kate Middleton al juez en 24h. En todas partes cuecen habas…

Vuelven los Premios Bitácoras. Sí, te dejo que me votes en la categoría de blogs periodísticos ;).

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Pablo Herreros

Pasé 25 años ayudando a grandes marcas en su comunicación. Aprendí algo valioso: la transparencia es una gran oportunidad para tener negocios rentables y sostenibles. Trabajé en comunicación digital, blogs y marketing de influencia, y por el camino me la jugué por defender la ética. Aprendí que nadie es más poderoso que quien tiene principios, y decidí hacer de ello mi camino… Hoy doy formación y conferencias sobre sobre cómo orientarte al cliente gracias a los valores en la era digital. Además acabo de lanzar el mejor curso digital del mercado para que hagas marketing de influencers con éxito. Y soy consultor y mentor: puedo ayudarte a poner la ética como timón de tu empresa para que así conviertas a tus clientes en fans.

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