Reportaje sobre filtraciones periodísticas: de la casualidad a la maldad

Un tipo se emborrachó y se dejó un prototipo de teléfono en el que trabajaba dentro de un bar. Un medio lo recibió, no se supo cómo. Parece que el móvil, además de inteligente, era tan listo que supo ir andando a golpecitos sobre su carcasa hasta llegar hasta la sede del medio. Una vez sobre el felpudo, el propio teléfono consiguió llamar a la puerta dándose a sí mismo unos empujoncitos contra el timbre. Y así supo el mundo cómo sería el iPhone 4.

Alguien que conoció esa historia me contó más cosas, y no es precisamente una de las veces en que la industria filtra algo de forma voluntaria para buscar el foco. Pero en muchas otras, sí somos los comunicadores de agencias o empresas quienes filtramos algo de forma consciente. Maldad, estrategia, necesidad, afán de notoriedad, ganas de pagar un favor a alguien que nos lo hizo antes…hay mil razones. La filtración como herramienta de comunicación es más antigua que el Saber y Ganar de Jordi Hurtado. Bueno, tan antigua, no…

Y como herramienta es buena y mala, según se use. Hay compañías que no pueden anunciar algo de forma oficial sobre un producto pero sí dejan que sea un medio el que lo haga con su empujoncito privado, sabiendo que eso será bueno para la compañía. También hay todo tipo de filtraciones perras por miles de motivos. Hay muchos ejemplos y no me quiero enrollar.

Solo quería compartir el tema aquí porque alguien lo ha hecho ya mejor que yo: me llamó Javier Pastor hace poco para pedirme mi opinión como comunicador sobre el tema de las filtraciones periodísticas, y le di tres pinceladas sobre la marcha. Él lo ha juntado con las impresiones de otros especialistas en comunicación, tecnología y motor, y publica en Xataka un reportaje buenísimo en el que, a pesar de citarme, ha conseguido un enfoque certero: El negocio de las filtraciones tecnológicas. Merece lectura. Te lo dejo aquí por si quieres hacer clic sobre él y leerlo:

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Pablo Herreros

Pasé 25 años ayudando a grandes marcas en su comunicación. Aprendí algo valioso: la transparencia es una gran oportunidad para tener negocios rentables y sostenibles. Trabajé en comunicación digital, blogs y marketing de influencia, y por el camino me la jugué por defender la ética. Aprendí que nadie es más poderoso que quien tiene principios, y decidí hacer de ello mi camino… Hoy doy formación y conferencias sobre sobre cómo orientarte al cliente gracias a los valores en la era digital. Además acabo de lanzar el mejor curso digital del mercado para que hagas marketing de influencers con éxito. Y soy consultor y mentor: puedo ayudarte a poner la ética como timón de tu empresa para que así conviertas a tus clientes en fans.

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