
Os resumo el tema rápidamente: los grandes medios -El País a la cabeza- hace tiempo que atacan a Google por -según ellos- aprovecharse del contenido generado por los medios para el servicio de Google News, que rastrea, clasifica e indexa las noticias aparecidas en internet. Y como cualquier excusa es buena, el diario de Prisa ha aprovechado que Google publica este vídeo con consejos para editores, para cargar contra el buscador.
Según El País, los de Google ganan ilícitamente porque el usuario que sólo se queda en la página de resultados de noticias que publica Google, es un usuario que sólo el buscador rentabiliza (porque no llega a pinchar en El País). Es decir, el periódico se queja de que en esta página tan visitada, ellos aparezcan como hace un momento en el primer lugar de la lista (noticia de Lubna Hussein…):

Me hace gracia también la acusación de El País de que «Google no dice que Youtube es de su propiedad». Si queréis podemos hacer memoria de la cantidad de veces que El País y los demás medios nos colocan una interesantísima información sobre alguno de sus negocios participados sin acordarse de advertir al lector de que hay vínculo entre una y otra cosa…
La última acusación interesada del periódico es la mención que deslizan sobre que Google ha sido demandado en Italia por NO incluir en sus búsquedas «los resultados relativos a medios que no se dejan indexar en el servicio de noticias». ¿En qué quedamos, en que os parece bien que Google os incluya o que no? Como diría Groucho Marx, ¡que me ahorquen si lo entiendo!.
Conclusiones para no iniciados:
- ¡Ay, pobrecitos los de El País, cómo te pones contra ellos! Si El País no quisiera que Google le mande visitas, lo tendría tan fácil como meter un código en cada noticia que indica que no desea que el buscador indexe. Así, las noticias de El País serían sólo leídas y encontradas por quienes explicitamente vayan a la web del periódico a buscar contenidos. Y así, por supuesto, dejarían de recibir cientos de miles de visitas de quienes acceden a una u otra noticia por medio del buscador. De ahí que les acuse de hipocresía, porque esta es la clave del asunto, precisamente.
- ¿Qué pasa, que Google es un santo bendito y El País es el demonio? Google es igual de empresa e igual de parte interesada que El País en esta historia. Y el buscador aspira además a algo tan delicado como ser el árbitro de internet; dicho de otra forma, Google quiere ser el terreno de juego de un partido en el que ellos ganan por la publicidad del campo, de los banderines, etc. Es decir, que es una posición tan conflictiva como la de los medios. La diferencia, y por lo que en esta ocasión critico sólo a El País, es que Google juega con arreglo a las reglas del juego y El País juega a criticarlas con una mano y a confundir a sus lectores, mientras que con la otra mano recoge los beneficios de ese árbitro al que voluntariamente se somete. Me recuerda a la escena esa de Casablanca en que el inspector francés Renault dice «¡qué escándalo, he descubierto que aquí se juega!», y el croupier le interrumpe…»Sus ganancias, señor»…
Como dice Enrique Dans, que ha escrito mucho sobre estas recurrentes pataletas de los medios, «a aquellos que antes disfrutaban de privilegios basados en la asimetría, les cuesta encontrar su sitio: si no quieres jugar con sus reglas, quédate fuera, pero acepta las consecuencias de haber elegido la exclusión». ¿Cómo lo veis?

Efectivamente, existe un código relativamente sencillo de integrar para que Google News deje de indexar las noticias de un site. Así que si El País no quieres seguir… ya sabe.
J.
Yo creo que a «El Pais» le viene fenomenal generar esta polémica y no creo que quiera dejar de aparecer en las búsquedas de noticias de Google. Un saludo
Con esta noticia El País consigue su objetivo. Que se hable más de él. No es la primera vez, en este año, que este periódico se menciona en diferentes medios de comunicación. Evidentemente el código no lo van a incluir, y menos ahora que no sabemos en qué dirección van a ir los medios impresos ni cómo se van a financiar sus ediciones digitales.