¿Cerveza y amor, o la explotación convertida en glamour?

Debo de ser el último blog que publica el anuncio de Mediterráneamente, de Estrella Damm, hecho en Cala Montjoi, ese lugar paradisíaco en el que está El Bulli. Me lo habían contado mis amigos de #callos, pero ayer me lo recordó otro amigo, Juan Carlos, e hicimos lo que todos: enzarzarnos en discutir si la historia de amor es pura o si es indecente dar brillo a lo que no es más que una explotación encubierta, la de los stagiaires (becarios) de los grandes restaurantes. Echad un ojo al vídeo y seguimos:

El anuncio me parece fascinante, una obra de arte. Y más porque conocí personalmente esa cala y cené en El Bulli. Pensaba hacer una parrafada para explicar por qué me uno a quienes critican que lo inmoral se convierta en poesía, pero lo ha hecho tan tan bien el blog N+1, que sólo puedo pedirte que te leas esta genial argumentación: Estrella…te.

La noche que cené en El Bulli pregunté expresamente a una de esas camareras que nos atendió con mimo. Le dije eso de que era una putada no cobrar pero que para ella representaría un salto porque al salir se la rifarían en todos los restaurantes… y me dijo que no; que un cocinero no parará de aprender en sus prácticas en cocina, pero que sirviendo en la sala de El Bulli sólo aprendes los primeros 20 días. Pasados éstos, siempre aprenderás, como en cualquier trabajo…pero no como para que merezca la pena. También me dijo que lo de que se te rifen en los grandes restaurantes tampoco es verdad, porque en todos ellos sucede lo mismo: se aprovechan de esa fórmula de contratar becarios a los que ponen un nombre en francés para que parezca más digno. No recuerdo el nombre de esta chica pero se me quedó su explicación y me acordé al ver el anuncio.

Personalmente, no tolero que quien tiene un negocio rentable se aproveche de la gente. En Goodwill llevamos 20 años rechazando coger estudiantes o recién licenciados gratis pese a que se nos ofrecen dos o tres veces al mes (como a cualquier empresa hoy en día). Hemos tenido muchos becarios, y nunca cobran menos de 600€ al mes, por juniors que sean. Al terminar la beca, o no les hemos renovado o han pasado de contrato de beca a contrato indefinido, porque ese es el sentido de ser becario: la beca es una forma genial de que empresario y trabajador se conozcan. A mí me parece indecente perpetuarlo como sistema cada temporada, como hace El Bulli.

Así que me encanta el anuncio de Damm pero me uno a quienes subrayan que no se debe aplaudir una práctica como la de El Bulli. Que haya miles de personas dispuestas a pasar por el aro no hace más digna la explotación ni el aprovechamiento del mal ajeno. Creo que trabajar en la cocina de un gran restaurante sí es un pago en especie suficientemente potente como para que esas herramientas te sirvan para labrarte un futuro; hacer prácticas como camarero 6 meses seguidos, en cambio, intuyo que es poca riqueza en aprendizaje y muy poco edificante para la empresa que lo permite.

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Pablo Herreros

Pasé 25 años ayudando a grandes marcas en su comunicación. Aprendí algo valioso: la transparencia es una gran oportunidad para tener negocios rentables y sostenibles. Trabajé en comunicación digital, blogs y marketing de influencia, y por el camino me la jugué por defender la ética. Aprendí que nadie es más poderoso que quien tiene principios, y decidí hacer de ello mi camino… Hoy doy formación y conferencias sobre sobre cómo orientarte al cliente gracias a los valores en la era digital. Además acabo de lanzar un curso digital para que hagas marketing de influencers con éxito. Y soy consultor y mentor: puedo ayudarte a poner la ética como timón de tu empresa para que así conviertas a tus clientes en fans.

4 comentarios

  • Marianjunio 9 2011 at 11:27 am

    Soy madre de tres becarios y no hago más que convencer a todo el que quiera escucharme que, al final, somos las familias las que hacemos rentables o enriquecemos a los negocios que practican lo practican’ con total naturalidad.

    Lo que más cuesta, es no sentir que les hemos engañado estimulándoles a que se esfuercen, convencidos de que vendría su recompensa. Yo me quedo sin argumentos y si encima el rey Midas de El Bulli ayuda a ponerlo más de moda, si cabe, apaga y vámonos.

    Si alguien tiene alguna la receta para elevar la moral de un becario, deconstruída, con nitrógeno o como sea, me gustaría aplicarla.

    disclaimer: efectivamente, nunca me gustó Adriá, excepto como genio de marketing

  • Manueljunio 13 2011 at 10:44 am

    Quizás hay que recordar que el lema de la campaña es mediterráneamente,
    La práctica de explotación de siervo-becarios ¿es mas acusada en la zona mediterránea?
    Talvez nos hayamos dejado llevar por la belleza de las imágenes y no hemo visto que en relidad se trata de una denuncia.
    O no.

  • Jose Mariajunio 15 2011 at 7:18 pm

    Gracias por tus palabras. Nos alegra que te haya gustado la reflexion. Es algo que pasa hace años en estudios de arquitectura con las mismas excusas y con los mismos resultados que relatas de la chica que te atendio…

    Y creo que Marian lleva mas razon que un santo. No es razonable que una familia sustente el negocio de nadie, porque – no nos equivoquemos – lo de Adria (como tantas otras cosas) no es una universidad sino una empresa.

    Que me enrollo!. Muchas gracias de nuevo por el enlace.

  • Tiempo de cervezas | cosasmiasjulio 22 2011 at 7:12 pm

    […] el Bulli y en diferentes escenarios de la Costa Brava. Sus protagonistas se supone que son los becarios de Adriá, los aprendices de hechicero según Lisa Abend que ha recogido en un libro así titulado la […]

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