Pastillas contra el dolor ajeno: sé generoso y baja a tu farmacia

¡Qué alegría me ha dado comprar un medicamento tan importante! Vengo de una farmacia en la que, doliéndome del pecho, he soltado a bocajarro: “Me duele aquí, quería pastillas contra el dolor ajeno”. La farmacéutica, entendiendo la broma, me ha dado estas dos cajitas de pastillas contra el dolor ajeno:

Al ponerme a escribir sobre estas pastillas tan singulares, me he emocionado viendo el spot póstumo que protagoniza el gran cineasta Luis García Berlanga:

Y al hablar con la gente de Médicos Sin Fronteras, he sabido que de cada euro recaudado, 91 céntimos irán directamente a paliar las 6 enfermedades olvidadas a las que MSF da tratamiento en países en vías de desarrollo. Es decir, que gracias a la colaboración de caramelos Damel, la agencia Germinal y otras empresas y fundaciones involucradas de forma altruista, el coste de cada cajita es de sólo 9 céntimos (el farmacéutico no se lleva ni un céntimo, luego es otro de los protagonistas de esta bonita historia). En total, son 1,5 millones de cajas de las que ya se han distribuido la mitad, y eso que la campaña acaba de empezar esta semana. Así que podemos aventurar -sin riesgo- que en unos días los compradores habremos aportado casi 1,4 millones de euros a esta gran causa solidaria (y MSF producirá más cajas si se agotan, por lo que puede que se consiga mucho más).

El acierto de comunicar cosas fáciles de tragar. Esta misma mañana decía Guy Kawasaki, el gurú del marketing que ha abierto FICOD, que a la hora de comunicar, “todo debe ser corto, dulce y tiene que poder tragarse“. Y MSF cumple a rajatabla ese consejo, pues ha lanzado una iniciativa que ayuda a muchísima gente y encima se percibe de forma muy tangible por quienes compran ese simbólico blíster de caramelos. Lo explican muy bien en este otro vídeo:

Por último, MSF ha implicado a muchos otros famosos (Alejandro Sanz, Andreu Buenafuente, Ferrán Adriá, Edurne Pasabán…), que también ayudan a contagiar la campaña:

La idea de colaborar con una ONG mediante cosas aparentemente tangibles como el apadrinamiento de un niño o la compra de unas pastillas no me resulta necesaria, o incluso a veces me suena hasta frívola desde el punto de vista de la comunicación. Me gusta más la sensación de que das equis dinero a la ONG y depositas en ellos tu confianza para que administren lo recaudado de forma responsable, como me consta que hace MSF. Y das por hecho que un trocito pequeño de tu aportación irá a gastos estructurales para poder hacer llegar la ayuda; lógico.

Pero debo de ser un perro verde, porque a mucha otra gente sí le gusta jugar mentalmente con la idea de que su ayuda va íntegramente a ese niño apadrinado o que su euro de pastillas se convierte en un euro de ayuda a esos enfermos. Y sí, también yo he sentido placer tocando con mis manos un medicamento tan alegre. Así que creo que es muy bueno el enfoque de comunicación de producto que hace MSF, debe de funcionar muy bien en la mente de quien quiere colaborar. “Unas pastillas, un enfermo curado”, piensas Enhorabuena a Médicos Sin Fronteras por dar otra vez en el clavo en una acción que, por logística y comunicación, merece un sobresaliente.

Me alegro también en el alma de que la fatal casualidad haya hecho que Berlanga, como el Cid, ayudase generosamente a MSF a ganar esta vital batalla. Su muerte ha acentuado el relieve del anuncio en una bendita casualidad. Él quería haber estado en la presentación de esta campaña el jueves pasado. Y aunque no pudo, sí estuvieron sus familiares. Descanse él en paz y vivan orgullosísimos sus seres queridos. Por cierto, tú… ¿qué haces aún leyendo? Vamos, sal y compra pastillas contra el dolor ajeno en la primera farmacia que encuentres, entra en www.pastillascontraeldolorajeno.com y hazte socio de Médicos Sin Fronteras. Cualquiera de esas tres cosas puede ayudarte a que ese dolor que sientes se vaya curando.

Actualización 17/11/2010 a las 01h 18min: han subido el post a Menéame; si quieres darle un meneíto, vótalo aquí ;).

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Pablo Herreros

Pasé 25 años ayudando a grandes marcas en su comunicación. Aprendí algo valioso: la transparencia es una gran oportunidad para tener negocios rentables y sostenibles. Trabajé en comunicación digital, blogs y marketing de influencia, y por el camino me la jugué por defender la ética. Aprendí que nadie es más poderoso que quien tiene principios, y decidí hacer de ello mi camino… Hoy doy formación y conferencias sobre sobre cómo orientarte al cliente gracias a los valores en la era digital. Además acabo de lanzar el mejor curso digital del mercado para que hagas marketing de influencers con éxito. Y soy consultor y mentor: puedo ayudarte a poner la ética como timón de tu empresa para que así conviertas a tus clientes en fans.

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