¡El mar, idiota, el mar!

Nota: artículo publicado en el número de junio de la revista Yorokobu y en su edición online.

Es una frase que se decía siempre en mi casa cuando íbamos de vacaciones y, desde el coche, se veía por fin a lo lejos un trocito del mar en el horizonte: ¡el mar, idiota, el mar!. Por lo que me dice Google, era el final de un sketch de los Payasos de la Tele de mi infancia. Ni me acordaba…

Hay tantas formas de usar Twitter como personas. Tuitear “Me estoy apretando un bocadillo de panceta que quita er sentío en el bar Manolo de la calle Betis”, por ejemplo, puede ser algo que no te apetezca contar a mil desconocidos…pero nunca digas de este agua no beberé…

La versión sofisticada de ese compartir dónde estás se llama Foursquare, y es una mezcla de juego, red social y herramienta de recomendaciones sobre restaurantes, hoteles, museos, etc. Tiene futuro porque abre a los establecimientos posibilidades de promoción con altísimo valor para sus posibles clientes. Con Foursquare, un restaurante puede hacer una oferta a quien esté por la zona o a quien lo frecuente habitualmente, invirtiendo dinero en ello de forma mucho más rentable (no matan moscas a cañonazos impactando a mucha gente, como sucede con la publicidad en papel o en un banner).

La geolocalización cobrará cada vez más importancia en las redes sociales y dotará de sentido muchas aplicaciones útiles para nuestra vida. A mí me espanta la vertiente exhibicionista de la aplicación Foursquare, pero esa es precisamente la otra clave de su éxito. Mucha gente disfruta contándole al mundo entero si toma café con Fulano o si está comiendo en un bar de tapas con Zutano. Yo soy muy reservado con mi vida y, salvo cuando voy a sitios tan especiales como El Bulli, no le veo la gracia a restregarle a quien me lee en Twitter con quién ando o dónde como. Pero para gustos, colores…

En cambio, hay mucha gente que hace de su vida un culebrón de jódete que estoy cenando en nosedónde, mira qué flan con nata me apechugo en bar Paquito, etc. Y esa es una de las funciones de Foursquare: poder decirle a tus seguidores en Twitter dónde estás en ese momento. Unos lo hacen porque tienen un ego que no les cabe en su mediocre cabeza y se creen que a los demás nos tiene que importar su vida privada, otros porque les da placer compartir una buena experiencia con sus lectores, y otros por muchas buenas razones como recomendar un sitio, reírse, charlar con quien conozca el lugar desde el que tuiteas o, simplemente, porque les gusta compartir generosamente un trocito de un momento feliz.

A mí me molesta mucho recibir esas actualizaciones en Twitter, me parecen ruido y, salvo excepciones, me sobran por completo. Sobre todo, porque creo que la gente abusa de tu atención y tuitean incluso “I am at my office…”. Pues claro, ¿dónde coño ibas a estar un lunes a las 10am? ¿Y de verdad no te da vergüenza robar mi atención para decirme semejante obviedad?, pienso yo cabreado…

Pero como no soy el único al que le molesta, intuyo que los de Twitter se habrán dado cuenta y pronto permitirán que sigas a una persona y puedas a la vez ocultar cualquier cosa que tuitee desde la aplicación Foursquare. Porque superada su primera fase, esta aplicación irá creciendo y abarcando a gente que, como yo, prefiere guardarse sus cenas pero que sí está dispuesto a poner en un sitio web que tal restaurante tiene una lubina buenísima, o que la comida es cara pero el servicio es atento, para que esas impresiones sirvan a otra gente sin que te lleve más de 1 minuto escribirlo.

Y eso convierte a Foursquare en un caballo ganador, porque encima está ligado a un juego virtual chorra que para algunos tiene su gracia, y porque te permite a ti, cuando visitas un sitio, leer muy rápidamente en tu móvil qué dicen de él tus conocidos, con ese plus de confianza que otorgamos a las recomendaciones que provienen de nuestro entorno.

Por supuesto, tocar el ego, que tanto me desagrada, es el motor invisible –según se mire…- con el que Foursquare ha conseguido embarcar a la gente para hacernos usuarios. Y entre los early adopters, muchos coincidían con los mismos que abrazaban esa estupidez egocéntrica llamada Formspring, que permitía a los faltos de cariño pedirse y concederse a sí mismos y a sus fans una entrevista consigo mismo. También ayudó a ambas aplicaciones ese afán –o tonteriítis– de muchos por ser los primeros en probar lo último, sea o no útil y tenga o no sentido, como pasó también con una memez llamada Chatroulette.

A mí en su momento con Formspring, como hoy con Foursquare, me da pudor palpar que muchos sólo buscan reafirmarse y decirle al mundo mundial que mecachisquéguaposoy…sin darse cuenta de que su egocentrismo les convierte en comerciales gratuitos de la aplicación, que se expande gracias a ellos –para algarabía de unos y molestia de otros-.

Aun así, yo uso y usaré Foursquare para beneficiarme de recomendaciones ajenas y aportar lo que pueda de sitios que visite. Y seguro que además caeré, sin darme cuenta, en las mismas cosas que critico en este artículo. Eso sí: cuando me vaya de vacaciones, volveré siempre a la infancia y, sin usar más ayuda que la voz, seguiré diciendo lo mismo a los míos cuando vea una línea azul en el horizonte: ¡el mar, idiota, el mar!

Foto prestada de Sergi

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Pablo Herreros

Pasé 25 años ayudando a grandes marcas en su comunicación. Aprendí algo valioso: la transparencia es una gran oportunidad para tener negocios rentables y sostenibles. Trabajé en comunicación digital, blogs y marketing de influencia, y por el camino me la jugué por defender la ética. Aprendí que nadie es más poderoso que quien tiene principios, y decidí hacer de ello mi camino… Hoy doy formación y conferencias sobre sobre cómo orientarte al cliente gracias a los valores en la era digital. Además acabo de lanzar el mejor curso digital del mercado para que hagas marketing de influencers con éxito. Y soy consultor y mentor: puedo ayudarte a poner la ética como timón de tu empresa para que así conviertas a tus clientes en fans.

20 comentarios

  • @sergiocarracedojunio 17 2010 at 7:43 pm

    Estoy de acuerdo contigo, pero me gustaría hacer una puntualización. Foursquare, puede servir de una forma mejor para geoposicionar un tweet, de forma mejor que lo podemos hacer solo indicando coordenadas, no es lo mismo decir que estoy en la cafeteria X, que en las coordenadas 8.34345,-3.45345, pero desde luego esto tiene que ser un valor añadido al valor del propio contenido del tweet, no un valor por si mismo, que es lo que esta haciendo mucha gente ahora mismo, geolocalizando sus tweets, sin aportar nada más.

    En mio caso guardo muchas ubicaciones en foursquare, pero de forma privada, simplemente por que me gusta saber cuando estuve en un sitio, pero no lo twitteo si no tengo nada más que aportar.

  • Nicolás Suárezjunio 17 2010 at 8:04 pm

    Buenas Pablo, en hora buena por el post, soy de los que piensa como tú, si lo que tw no aporta más valor que el silencio, déjalo. Creo que en todas las redes sociales cada vez hay mas ruido, y esto le hace que su valor disminuya, pero por otro lado creo que hay usuarios con distintos fines y objetivos en su uso, el profesional, el interés en temas concretos, la simple conversación o el contacto, el ocio, etc.. en el futuro supongo que los contactos se irán segmentando en función de los intereses, caminando hacia tener menos contactos a los que puedas seguir con más facilidad, pero que te aporten un mayor valor en su conversación, pero cada uno tiene derecho a usar las redes sociales para lo que le venga en gana, y yo de mantener los contactos con quien realmente me interese
    Un saludo

  • Sabriàjunio 17 2010 at 8:08 pm

    Twitter no es Friend Feed pero no solo por el ruido de 4Sq sino por otros ruidos que puede no interesar. Que cerca está el unfollow!!

  • Lo que muy pocos se atreven a contar en público sobre Twitter… | Roberto Cerrada, Analizando las claves de las redes sociales, el marketing y la comunicación en internetjunio 18 2010 at 12:58 am

    […] y no siempre escuchado Pablo Herreros lo describe magistralmente en un post en su blog titulado: ¡El mar, idiota, el mar! . Un post que te recomiendo leas […]

  • Miriamjunio 18 2010 at 12:58 am

    Buenas noches,

    Tanto en Twitter como en Foursquare tú como twittero decides a quien seguir y a quien no entonces, ¿Por qué seguir a esa gente a la que pones verde? Si el problema es que ni te gusta lo que escriben, unfollow y punto.
    Utiliza el search para buscar sobre temas específicos, create listas y deja a los que más te interese en el timeline. No sé, creo que hay muchas formas de solucionar lo que expones.
    Cada cual actúa como le place y tú como usuario eliges que te interesa y que no. Es mi opinión.

    • Pablo Herrerosjunio 18 2010 at 1:04 am

      Sí, Miriam, me parece bien tu punto de vista. Desgraciadamente, en Twitter no todo me gusta de todos, como en la vida. Por eso sigo a gente que usa Foursquare, pues igual eso es un 5% de sus twitts -que me molestan- pero a cambio me aportan cosas interesantes en el resto de sus comentarios. Aun así, y bien lo saben algunos a quienes tengo cariño -mañana como con varios-, procuro hacer ‘campaña’ para concienciarles de que sus comidas son igual de irrelevantes que las mías, y que no me las cuenten si no es para añadir algo más que el lugar en donde comen ;).

      Ah, y gracias por los consejos. Lo mejor, de momento, es la nueva función de TweetDeck para ocultar palabras (ej. mundial, fútbol, foursquare…), de manera que no te aparecen los twitts que incluyan cualquiera de las que pongas. Y tiempo al tiempo, pero seguro que Twitter está trabajando en que pronto puedas directamente desactivar esos twitts en las preferencias de la web.

  • Roberto R. Cerradajunio 18 2010 at 1:01 am

    ¡Por fin alguien se atreve a hablar de esto…! Genial post Pablo, diste en el clavo con el post, aunque seguramente no le sentará bien a mucha gente, suscribo 100% tu planteamiento.

  • Pablo Herrerosjunio 18 2010 at 12:54 am

    @Sergiocarracedo: me parece impecable el uso que haces, Sergio. Coincidimos plenamente en que si lo tuiteas, intentas que sea para darle una información relevante a tus contactos, y no para chorradas. Pero aun resultándome desagradable, sigo a gente que lo usa y no les dejo de tener cariño (aunque en privado me ‘jarto’ de darles el coñazo para que a su vez dejen de dármelo a mí). Por suerte, acaba de salir hace 15 días la última versión de TweetDeck y te permite borrar ese ruido (yo he puesto como palabra ‘maldita’ Foursquare y así no me aparece nunca). Por desgracia, me lo sigo tragando en el iPhone, que aún no permite evitarlo :(.

    @Nicolás Suárez: muchas gracias, Nicolás. Me encanta tu comentario porque me recuerda a ese verso precioso de Manolo García (pulsa aquí para oírlo): “Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir. Que hable el mundo y calle el hombre; calle el hombre y vuélvase a callar…”.

  • Paco Perez Besjunio 18 2010 at 10:11 am

    Gracias Pablo por tu post. A mi también me espanta la geolocalización. Me parece intrusiva en según qué circunstancias, y lo considero un servicio que debe ser utilizado con algo más de diligencia por parte de los usuarios.
    Aún así, no puedo dejar de sorprenderme por la infinidad de oportunidades que permite esta tecnología y que -como simpre- su buen uso aporta mucho bien, y su mal uso puede meterte en un buen lío.
    En cualquier caso, es un tema seguir muy de cerca (por supuesto, también desde la perspectiva legal).
    Gracias por compartir tus reflexiones.

  • Fernando Telladojunio 18 2010 at 10:25 am

    JAJA, pero al final has cascado que fuiste al Bulli 😀

    Yo (lo reconozco padre) uso 4squ de vez en cuando, y reconozco que en mi caso es por la “tontá” de los badges, algo que empezó como una broma con los amigos y compañeros, y ya. Y si eso molesta a alguno de los seguidores de mi Twitter pues lo puedo entender (aunque no tanto) y si me dejan de seguir por la bobadita pues nada, que le vamos a hacer. Uso Twitter para compartir cosas que normalmente leería yo solo u otros cuantos con mis gustos, para contar cosas que hago y puede que interesen a alguien, incluso a veces como desahogo. No sé si lo uso bien, simplemente me he acostumbrado a ello y es parte de mi comunicación digital, y a veces sirve a mucha gente a comunicar conmigo, que de otro modo no harían.

    Formspring si que le veo yo cierta utilidad, y en cierto modo es para lo mismo, para que haya gente que se anime a preguntarte cosas que, en otro entorno, sin el anonimato, no se animarían a hacerlo. También, poco más.

    Buena reflexión no obstante Pablo 🙂

  • @pascualdrakejunio 18 2010 at 10:37 am

    Hola Pablo,

    no te voy a decir que me ha gustado tu post no vaya a engordar tu ego. Ahora, como me ha tocado ahí la fibra, te dejo unas reflexiones:

    1. Estoy deseando que alguien meta la pata por culpa de 4sq. Que caiga en un renuncio y nos enteremos todos /(sí, soy así de mala persona). En plan, “cariño, estoy en el curro”. Y que en su 4sq ponga claramente que está en el club barajas, o algo así.
    2. 4sq, o cualquier otra herramienta de localización a través de dispositivos móviles (‘geocalización’ además de ser una palabra muy fea, no existe) es muy útil si se le saca el partido que tu comentas en el artículo. Ir por la calle y mirar dónde está la farmacia más cercana, o incluso ver la tienda con las mejores ofertas o el restaurante con mejor menú son gestiones que herramientas como esta permiten y que ayudarán a gestionar mejor nuestros tiempos.
    3. He dejado de seguir en Twitter a la gente cuyos comentarios hacen referencia el 80% de las veces a dónde se encuentra. Y es que “si ya me importaba poco que estuvieras tomando café, menos me importa dónde te lo estás tomando”.
    4. La excusa si no te gusta no me sigas es respetable pero fácil y cobarde.
    5. Lo de formspring creo que cayó por su propio peso.

    Gracias Pablo

  • Daniel Mehrad Fuertesjunio 18 2010 at 10:47 am

    Comento en el blog sólo porque Pascual lo tuiteó… NOT!

    Aparte de lo que mencionas de Forsquare y las meteduras de pata a las que hace referencia Pascual, deberías ver esto: http://pleaserobme.com/ y http://techcrunch.com/2010/02/17/please-rob-me-makes-foursquare-super-useful-for-burglars/ parece broma… pero alguien caerá seguro…

    un arbazo Pablo.

    @DMehradF

    • Pablo Herrerosjunio 18 2010 at 11:11 am

      Gracias, Dani (y a ti, ni te cuento, Pascual…). Festiviwonder, conocía lo de please rob me y sí, soy tan cabrón como vosotros: he llegado a desear eso de…”a cada cerdo le llega su San Martín” ;). Por cierto, la opción de TweetDeck de ocultar twitts de fuentes funciona genial (no me entra ni uno…).

  • Flipa Feliz bloguero 3 | Socialymediojunio 18 2010 at 11:47 am

    […] descubrí por Facebook gracias al retweet que hizo un contacto mío sobre un artículo suyo llamado ¡El mar, idiota, el mar!, publicado en la revista Yorokubu. Pablo Herreros es un periodista madrileño con un blog de […]

  • Xavierjunio 18 2010 at 12:23 pm

    Hola Pablo,

    Pues sí que te molesta el Ego ajeno…

    enhorabuena por el blog

    Un saludo

  • Rocio Bravojunio 18 2010 at 4:25 pm

    Ahora que justo empezaba a utilizar Foursquare y a enterarme de sus utilidades van y me sustraen mi iphone…pero bueno en el poco tiempo de uso de esta herramienta de geocalizacion, me suscribo y comparto tus comentarios. Por otra parte no sé porque se habla tanto de ego en la utilizacion de estas aplicaciones y en el uso que se hace de ellas cuando en el mundo off-line el ego está tan presente e incluso es mas molesto porque tiene voz. Gracias a dios en el mundo digital solo se lee y a mi la verdad no me molesta siempre que compartan temas de interés ( los accesos de ego me los salto descaradamente)
    Gracias por tan divertida lectura, me has alegrado el día.

  • chicadelatelejunio 18 2010 at 5:30 pm

    Uf, que cosas más genéricas. En Foursquare no hace falta enviar todo a twitter, de hecho yo hago check-in cada mañana en el gimnasio y nunca lo envío a twitter, aunque me gusta la tontería de ser mayor de mi gimnasio y conservar el título (creo que el jueguecito de los badges es lo que más engancha de la aplicación). Sin embargo, cuando voy a otros sitios me gusta contarlo en todas partes por numerosas razones: para que mis familiares y amigos de verdad sepan que estoy en un sitio chulo (asumo que a ellos les gustará ver lo bien que me lo paso, del mismo modo que me gusta verlo a mí cuando son ellos los que se divierten), para que algunos sepan que seguí su recomendación o para seguir alimentando la web social, que se supone que es uno de los grandes avances de los últimos tiempos y que permite que algunos locales de calidad se popularicen porque muchos de nuestros contactos han estado allí y terminan por sonarnos. Y eso son solo algunos ejemplos muy sencillos de los motivos por los que yo, personalmente, sincronizo algunos de mis updates de foursquare, pero habrá miles.

    Como te comentaba brevemente en twitter, creo que no hay mucha diferencia entre sincronizar twitter con foursquare o tuitear directamente que estás en un sitio, no digamos ya cuando es un evento en el que hay más de un bloguero popular presente y todos se dedican a contar lo mismo o subir fotos casi iguales. A veces se hace aburrido, otras te mueres de envidia viendo las viandas que algunos comen, pero si estas herramientas pretenden ser el reflejo de lo que somos, no siempre pueden ser divertidas y con frases para la posteridad, simplemente porque las personas no somos siempre divertidas, ni listas, ni hacemos cosas fabulosas.

    Sobre pilladas basadas en este tipo de aplicaciones, puede ser, pero pensar que van a entrar a robar a mi casa porque yo tuitee que estoy fuera me parece simplista ¿o es que los ladrones saben que yo vivo sola en casa y que yo salga significa que la casa está sola?

  • ¿A mí qué coño me importa? Ruido y otras hierbas… | Comunicación se llama el juegoenero 30 2013 at 4:11 pm

    […] Sirve para decir dónde estás y hay quien incluso, como en este ejemplo, la usa para decir que está en su casa, o quien comenta un lunes a las 9am que está en el trabajo ¿y dónde si no…?. Para mí, ruido casi siempre, aunque en un 5% de las veces sí me alegro de leerlo. La semana pasada, por ejemplo, tuve la suerte de saludar a Ángel Arroyo porque tuiteó que estaba en el mismo restaurante en el que, en ese momento, comía yo. Pero para ese 5% de casualidades, me suelo tragar rollos de todos los que me cuentan dónde comen, con quién desayunan o si se están trajinando a su amante en el parking de un motel de carretera. Tiene sus luces y sombras, y de ambas hablé ya en este post: ¡El mar, idiota, el mar! […]

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