El desubicado

Pasó hace poco. Seguro que me perdonas que no dé detalles que permitan saber dónde. Era un evento público en un auditorio, con cientos de personas en sus butacas. Y ahí estaba ÉL, el todopoderoso. ¿Quién? El altísimo directivo de la entidad que patrocinaba aquel sarao.

Es cortesía habitual que el organizador deje que el patrocinador suba al escenario a saludar y dar la bienvenida a los asistentes. Por aquello de que paga la juerga. Pero nuestro hombre, el desubicado, no se conformó con las típicas palabritas de felicitación y agradecimiento, no. Eso es de pobres ;).

Comenzó con una coletilla que da muchas pistas: lo de «seré breve«. Y empezó su perorata. ¿De qué habló? Pues estuvo diez minutos de reloj, ¡diez!, glosando con todo detalle las bondades de sus productos, y subrayando lo buenísimos que son para el perfil de los que estaban sentadas delante de él.

En resumen, el hombre, poderoso y altísimo directivo de una entidad grande del IBEX 35, perpetró un ataque de SPAM en toda regla. Como el email que te llega a tu bandeja de correo no deseado, pero en directo. «Yo pago, yo mando«, debió de pensar el hombre, que no tenía más de 50 ó 55 años.

Es muy impresionante que, a estas alturas, haya quien cree que esa es la forma de aprovechar un patrocinio. El personaje debe de vivir en tal burbuja que no se inmuta de provocar un daño así a su marca. Con sus 10 minutos de tostón, no solo aburrió a sus hipotéticos clientes a los que quería vender todos sus productos, sino que consiguió que de forma unánime salieran todos del acto echando pestes de la marca del patrocinador. ¡Qué falta de empatía!

No contento con eso, mintió al presentar su empresa como la más grande de su sector, cuando ni siquiera lo es. Es difícil hacerlo peor cuando se trata de representar a tu empresa en público. Y lo peor es que su jefe lo habrá felicitado.

Pablo Herreros

Pasé 25 años ayudando a grandes marcas en su comunicación. Aprendí algo valioso: la transparencia es una gran oportunidad para tener negocios rentables y sostenibles. Trabajé en comunicación digital, blogs y marketing de influencia, y por el camino me la jugué por defender la ética. Aprendí que nadie es más poderoso que quien tiene principios, y decidí hacer de ello mi camino… Hoy doy formación y conferencias sobre sobre cómo orientarte al cliente gracias a los valores en la era digital. Además acabo de lanzar un curso digital para que hagas marketing de influencers con éxito. Y soy consultor y mentor: puedo ayudarte a poner la ética como timón de tu empresa para que así conviertas a tus clientes en fans.

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