A la Casa Real y a González Pons les pueden salir caros sus fallos de comunicación

Pilar Urbano, ante una imagen de la Reina durante la presentación de su libro
Pilar Urbano, ante una imagen de la Reina durante la presentación de su libro

Estos días hemos asistido a un bombardeo en medios a propósito del lanzamiento del libro de Pilar Urbano «La Reina, muy de cerca». Y para sorpresa de todos y seguramente cierta alegría inconfesable de la autora por la publicidad gratuita conseguida, sendos fallos garrafales de comunicación por parte de Casa Real y del portavoz del PP, Esteban González Pons, han puesto a la Reina bajo el foco de la polémica.

El hecho de que en dicho libro la Reina opine sobre temas como el aborto, la eutanasia o los matrimonios homosexuales, ha provocado una catarata de noticias y reacciones críticas que entran dentro de la lógica. Lo que me ha parecido increíble es que al equipo de comunicación de Casa Real se les haya escapado semejante chorro de opiniones, sin pedirle a la autora que las matizara o eliminara antes de la edición final del citado libro. Y digo increíble porque precisamente el de Casa Real es un departamento de comunicación que, en lo poquísimo que lo he conocido, me ha impresionado y admirado como ninguno. En Goodwill tenemos la suerte de llevar, desde hace cuatro años, las relaciones con los medios del Premio Codespa a la Empresa Solidaria, que preside el Príncipe de Asturias. Pues con esa relación tan tangencial que durante algunas semanas nos une al departamento de prensa de la Casa, hemos sido testigos siempre de un saber hacer impresionante por parte de absolutamente todos los eslabones de tan profesional y discreta maquinaria.

Por daros un detalle, os diré que cuando desde nuestra agencia preparamos la comunicación de un evento en el que habrá discursos, lo lógico es que intentemos tener los textos de esos discursos con algo de antelación -aunque sean unas horas-, porque ello nos facilita la preparación reposada de la noticia que daremos a los medios de comunicación en cuanto termine el evento. Y es práctica habitual entre colegas pasarnos este tipo de documentos discretamente para -con absoluto compromiso de no hacer público ni un detalle hasta la hora pactada- poder trabajar en la noticia con tiempo para lanzarla nada más terminar el acto.

Pues bien, y aquí viene la anécdota que tan bien define la impecable labor de un departamento de comunicación cuya cultura es la excelencia y el trabajo siempre discreto a favor de los miembros de la Casa Real: cuando las primeras veces de trabajar en estos Premios Codespa les pedíamos que nos mandasen con algo de antelación el discurso que pronunciaría el Príncipe en el acto, nos contestaban textualmente que ni siquiera lo tenían, porque que lo escribe el propio Don Felipe, y que además gusta de retocarlo siempre hasta el último minuto antes de pronunciarlo. ¿No os parece que esta forma de actuar del departamento de prensa denota calidad total por su parte?

Quizá sea completamente cierto pero, para quienes nos dedicamos a la comunicación y hacemos habitualmente textos que firman terceros, lo primero que nos sale es pensar que qué buenos son los de prensa de Casa Real que, ni aun entre bambalinas y ante unos colegas, llegan siquiera a admitir que haya gente que pueda ayudar a los miembros de la Casa a escribir sus discursos. No es que los grandes personajes públicos no sepan hacerlo, sino que tienen tantísimas obligaciones diarias, que sin la discreta ayuda de sus colaboradores no podrían llegar a multiplicarse para todas las grandes responsabilidades de su vida pública.

Por otro lado, en los eventos, la Casa Real suele ser tan escrupulosa al no acreditar a muchísimos medios de comunicación que no consideran serios, que sólo con esos dos detalles ves que son una máquina de comunicación digna de toda admiración, un equipo perfecto. Por eso se me hace tan incomprensible que se les haya pasado de manera tan garrafal el corregir las declaraciones de la Reina en el libro de Urbano. Sólo se me ocurre un fallo personal de alguien, que mucho me temo que tendrá que acabar pagándolo con su puesto, porque el daño para la imagen de la institución ha sido alto.

Pero es que encima lo han terminado de arreglar cuando, en el comunicado en el que desmienten las opiniones de Doña Sofía, dicen:

Supuestas afirmaciones que, en todo caso, se han hecho en un ámbito privado y que no corresponden con exactitud a las opiniones vertidas por SM la Reina, como oportunamente se le ha hecho saber a la autora.

Como veis, el segundo fallo de Casa Real es que, en lugar de negar que esas fueran las opiniones expresadas por la Reina, implícitamente reconocen que sí hizo las declaraciones, si bien las consideran de ámbito privado. Por supuesto, y como no podía ser de otra manera, posteriormente la Casa Real niega que esas sean las opiniones de la Reina y aprovecha para precisarlas y recordar que la Reina siempre ha estado al lado de las personas desfavorecidas. La vicepresidenta del Gobierno, de forma también impecable, aprovechó la ocasión para recordar que Doña Sofía lleva muchísimos años haciendo una gran labor en todos los ámbitos, tanto para España como para muchísimas causas sociales en todo el mundo.

Por otro lado, por si la leña puesta en el fuego fuera poca, Esteban González Pons tuvo el desacierto de salir a hacer unas declaraciones criticando a la Reina y comparándola muy desafortunadamente con la bandera, «que cumple su función sin hacer declaraciones». Cómo sería su metedura de pata que, en el PP, hasta Gabriel Elorriaga -que llevaba meses sin decir nada en público, desde que pidió a Rajoy que se retirase-, salió a criticar al portavoz de su partido. González Pons trató por la tarde de enmendar su error, pero ya era inútil.

Si eres portavoz de la segunda formación política del país, se te exige que esa gran voz la manejes con responsabilidad y acierto en las grandes cuestiones de Estado. Por ello, me da la impresión de que el patinazo le puede costar a Pons el respeto de los suyos, que siguen aún jugando al juego de las sillas…

En cualquier caso, en este tipo de fallos de comunicación, el tiempo suele jugar a favor del olvido. Por eso, tanto la imagen de la Reina como la de González Pons se irán descontaminando cada vez más de estos errores. A la Reina se la quiere y se la valora tanto que el traspiés de su equipo será dentro de nada una pura anécdota, dada además la impresionante trayectoria profesional de Doña Sofía. En cuanto a González Pons, habrá que dejar pasar un poco de tiempo para ver si su tropiezo es aprovechado por enemigos internos para moverle el puesto o si, por el contrario, sus aciertos en otros asuntos futuros le permiten recuperar el crédito perdido en estos días.

Pablo Herreros

Pasé 25 años ayudando a grandes marcas en su comunicación. Aprendí algo valioso: la transparencia es una gran oportunidad para tener negocios rentables y sostenibles. Trabajé en comunicación digital, blogs y marketing de influencia, y por el camino me la jugué por defender la ética. Aprendí que nadie es más poderoso que quien tiene principios, y decidí hacer de ello mi camino… Hoy doy formación y conferencias sobre sobre cómo orientarte al cliente gracias a los valores en la era digital. Además acabo de lanzar un curso digital para que hagas marketing de influencers con éxito. Y soy consultor y mentor: puedo ayudarte a poner la ética como timón de tu empresa para que así conviertas a tus clientes en fans.

Comment 1

  • Nayra17 noviembre, 2008 at 14:27

    Pues a mí no me pareció mal la explicación de «en todo caso» del comunicado, porque lo que viene a decir es que la reina puede pensar lo que quiera, otra cosa es que lo afirme de manera pública haciendo así daño a los colectivos mencionados. Es una manera de decir que la reina también es una personita pero que están de acuerdo con que no puede ir haciendo según que declaraciones…

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