pedro serrahíma

Una cafetería de la cadena Starbucks en Nueva York. REUTERS/Lucas Jackson

¿Pasas de la transparencia? Hoy te juegas el futuro de tu empresa en cada taza de café

A las 16,35h del pasado 12 de abril, dos hombres negros entran en una cafetería Starbucks de Filadelfia (Estados Unidos) y se sientan en una mesa. Uno de ellos pide con educación usar el baño y la encargada les dice que, si no van a pedir nada, deben irse. Así empezó la mayor crisis de la historia de la marca Starbucks. Y mira cómo terminó ayer…

Es la transparencia, estúpido

¿Qué hacemos para convertir a los seguidores en fans de verdad? La clave está en lo profundo, en algo mucho más antiguo que las redes sociales de ahora, algo que cobró su esplendor en el Renacimiento: pon a la persona como centro de todo. ¿Recuerdas aquello de poner al cliente en el centro…? No, no vale reírse. Ya sé que es una frase hecha para poner en la memoria anual o para que el presidente de la compañía la diga frunciendo mucho el ceño en un discurso público…

Los principios también se esconden en los detalles: adiós al 902 de Air Europa

Air Europa acaba de enterrar sus teléfonos 902 para atención al cliente y los ha sustituido todos por números provinciales (por los que la empresa NO ingresa ni un euro y el usuario no paga de más porque los tiene incluidos en su tarifa plana de móvil o fijo). Este detalle no es casual, sino una de las primeras medidas que se conocen de la gestión de Pedro Serrahima, un tipo singular que pasó de dirigir una pyme cde 20 personas omo Pepephone a ser el director general de un empresón de 13.000 profesionales, como es Globalia. Pasa y mira todo lo que supone este cambio y cómo puede mejorar la reputación de una empresa…

La marcha del director de Pepephone a Globalia demuestra el triunfo de la ética

Pepephone ha sido un ejemplo de gestión desde los principios único en España. Su director general será, gracias a la ética con que trabajó los últimos ocho años, el nuevo director general de Globalia. El caso, algo insólito, puede acabar contagiando de ética a miles de empresas que vean que la honestidad es un camino más sostenible y rentable. Esta es la historia de cómo un hombre bueno pasó de ser jefe de una pyme de 20 personas, a comandar un ‘empresón’ de 13.000 profesionales.