Si un influencer no es tu cliente, ¡aléjalo de tu marca!

Primera escena, en un despacho de una empresa de tecnología: «Sí, Íker Casillas tiene una imagen buenísima, ¡es nuestro embajador ideal!». Y alguien apunta tímidamente: «Ya, pero si él siempre usa iPhone, quizá no deberíamos contratarlo para que promocione nuestro Samsung…». Al final de la conversación gana quien pensaba que Íker es el yerno perfecto y que lo demás no importa. ¿Resultado? Crisis de reputación antológica para la marca. Segunda escena, en una gran empresa de abogados (Arriaga Asociados): «¡Lo tenemos, a Íker Casillas le han atrapado…