Pon corazón y personaliza

Voy con una persona que cumple años. ¿Podrían llevarnos un postre con una vela cuando terminemos el segundo plato?”, les dije.

¡Claro! ¿Cómo se llama la persona?”, contestaron.

Al terminar la cena, no tuvimos un postre, sino EL POSTRE: era una tarta preciosa personalizada con su nombre. ¿Mucho trabajo para una cocina que cada día prepara decenas de comidas? Lo puedes ver así o como la mejor experiencia de cliente que un restaurante puede darte. Poner al cliente en el centro era esto.

Ese restaurante será el sitio que recuerdas con emoción, el que asocias con sorpresa y buenas sensaciones, y al que quieres volver muchas otras veces. Ahí es donde la excelencia se convierte en beneficios.

Pon corazón y personaliza