Las agencias de comunicación tenemos que cambiar el chip

Ayer, comiendo con mis amigos Carolina y Juan, periodistas que colaboran con muchos medios y editan también el blog de tecnología Clipset, estuvimos despotricando sobre las agencias de comunicación por lo mal que gestionan las relaciones con los medios de sus clientes. Bueno, destripamos a todas menos a la mía, porque estaba yo delante…

El caso es que esto de criticar a agencias o a periodistas es un deporte que hacemos siempre los periodistas y, la verdad es que divierte bastante (siempre que les toque a los demás, claro; por eso no me levanté ni a lavarme las manos). Las principales quejas de Carolina y Juan van contra las agencias lentas, esas que cuando les llama un periodista para pedirles cualquier dato (cosas simples como el precio de un producto o dónde se vende), tardan una semana en proporcionarlo. Yo entiendo que al periodista le parece incomprensible, porque a veces es pura incompetencia de la agencia. Otras, en cambio, se trata de que la agencia vive víctima de un sistema de control tan férreo por parte de su cliente, que ni siquiera tienen autonomía para dar un dato sin pedirle permiso al director de marketing de turno. Pero la lentitud es un fallo que nos hace daño a todos porque, como decía Juan, “el blogger no puede esperar una semana para publicar su artículo y, si no tiene el precio oficial cuando lo pide, acaba publicándolo aunque sea en dólares y sacado del sitio que haya podido encontrar por su cuenta”.

Un antiguo cliente de Goodwill de cuyo nombre no consigo acordarme, me tienen que matar seis veces para que lo diga, solía tener este tipo de reacciones que criticamos: “tal blog ha publicado una información sobre tal producto nuestro que aún no hermos lanzado en España; habla con ellos para que lo despubliquen”; “por favor, no enviéis noticias nuestras a los diarios gratuitos, porque aparecer en ellos nos desprestigia completamente y nos perjudica, por mucho que lo lean cientos de miles de personas”. Y aunque en algún caso tienen sentido este tipo de comentarios (hay perfiles de empresas muy diferentes y tenemos que adaptar su comunicación en función de su identidad), la realidad es que hoy no se puede (ni se debe) tratar de controlar la información.

La apertura de internet permite que cualquiera -incluso sin ser periodista- pueda acceder a información relevante sobre cualquier empresa y la publique en su medio o en su blog. Así, las empresas hoy no pueden elegir en qué medios aparecen y en cuáles no, aunque no les guste. Sí pueden elegir a qué periodistas invitan a un evento pero en eso también se equivocan: en nuestra conversación, Carol y Juan mencionaron una empresa (otra vez mi mala memoria para las marcas…) que nunca les invita a sus presentaciones ni ruedas de prensa porque los considera bloggers de segunda y periodistas freelance de tercera. Nos reíamos los tres cuando hacíamos balance de todos los medios importantes en los que colaboran. Y concluíamos que, si la empresa o su agencia fuesen más profesionales, se habrían dado cuenta de que si quieren salir en muchos de los medios que les interesa, igual harían bien en invitar precisamente a los susodichos…Y, sobre todo, en tratar a todos los blogueros y periodistas con idéntico respeto, pues nunca se sabe con cuál puede saltar la liebre…

En definitiva, esas empresas o agencias sobradas que menosprecian a los freelancers o a los bloggers, a veces tienen su justo castigo no apareciendo en tal o cual medio o blog; en cuanto al resto de pecados relatados y no relatados aquí, entono el mea culpa porque en algunos soy especialista. No dejo de dar un precio o una información fácil cuando me la piden, pero sí que soy, por ejemplo, especialmente lento en rellenar cuestionarios, que es una tarea tan rutinaria que me desmotiva por completo.

En fin…los tiempos adelantan, que es una barbaridad, como decía aquél. Y las agencias de comunicación tenemos que aprender e ir cambiando el chip para adaptarnos a estos nuevos tiempos periodísticos y a esa expresión tan de moda de la comunicación 2.0.

Pablo Herreros

Pasé 25 años ayudando a grandes marcas en su comunicación. Aprendí algo valioso: la transparencia es una gran oportunidad para tener negocios rentables y sostenibles. Trabajé en comunicación digital, blogs y marketing de influencia, y por el camino me la jugué por defender la ética. Aprendí que nadie es más poderoso que quien tiene principios, y decidí hacer de ello mi camino… Hoy doy formación y conferencias sobre sobre cómo orientarte al cliente gracias a los valores en la era digital. Además acabo de lanzar el mejor curso digital del mercado para que hagas marketing de influencers con éxito. Y soy consultor y mentor: puedo ayudarte a poner la ética como timón de tu empresa para que así conviertas a tus clientes en fans.

3 comentarios

  • Tercera Opiniónenero 28 2009 at 10:39 pm

    Buen artículo que refleja como los dinosaurios se van quedando atrás en todos los aspectos de la vida.

    Ah, yo nunca he sabido que es la Web 2.0, creo que un invento de unos iluminados.

    Un saludo.

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    http://www.terceraopinion.net

  • Isabelenero 29 2009 at 10:59 am

    Me he reído mucho leyendo este post Pablo, enhorabuena 🙂
    La verdad es que nuestra tarea (a veces como intermediador pero siempre de consultoría) debería adelantarse a las demandas de los periodistas. De esta forma, desde el minuto menos 10 de trabajar con un nuevo cliente de consumo, es necesario no sólo empaparse de la cultura de la empresa sino de recopilar toda la información posible: boilerplate o imágenes de portavoces en com.corp, o imfo de productos (con imagen en alta resolución, precio y caractéristicas) para comunicación de producto son algunos puntos de la información básica que, efectivamente, ha de tener una agencia. Con independencia de que luego nos lo pidan o no. Si no es así, perderemos muchas ocasiones 🙂

  • Bitacoras.comfebrero 20 2009 at 2:39 pm

    Información Bitacoras.com…

    Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….

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